Tornillo estropeado: 2 trucos para extraerlo sin herramientas profesionales

Cuando el destornillador convencional no es suficiente

Trabajos de construcción, montaje de muebles, instalación de estructuras metálicas: los tornillos están prácticamente en todas partes. Su colocación resulta sencilla, pero el verdadero desafío aparece al intentar desmontarlos.

Ocurre con frecuencia que la ranura de la cabeza del tornillo deja de funcionar correctamente con la punta del destornillador. La herramienta resbala, el tornillo permanece firmemente sujeto y te encuentras en un callejón sin salida.

Afortunadamente existen dos métodos comprobados que funcionan sin equipamiento especializado y que puedes realizar con utensilios comunes que tienes en casa.

Primera solución: una simple goma elástica cambia el juego

El fundamento del éxito radica en aumentar la fricción entre la cabeza dañada y el destornillador. ¿Cómo lograrlo?

Coloca una goma elástica de oficina (o cualquier otra banda elástica) directamente sobre la parte estropeada. Luego presiona a través de ella la punta del atornillador eléctrico y comienza a girar cuidadosamente en sentido contrario a las agujas del reloj.

La clave está en aplicar presión firme y constante. La goma rellena los espacios vacíos en la ranura deteriorada y genera suficiente agarre para transferir la fuerza necesaria.

Numerosos aficionados al bricolaje confirman que este truco funciona desde el primer intento. ¿No tienes una goma a mano? Utiliza un pequeño trozo de cuero auténtico: el principio es idéntico y el resultado a menudo igual de efectivo.

Segunda táctica: el estaño como salvación definitiva

Si la goma elástica no ayudó, llega el momento de un procedimiento ligeramente más avanzado con soldador. Sin embargo, no requiere ninguna habilidad profesional.

Calienta el soldador y deja gotear una pequeña cantidad de estaño fundido directamente en la ranura dañada del tornillo. Una vez que el metal está líquido, introduce rápidamente la punta y espera unos segundos hasta que el estaño se endurezca.

Ahora intenta girar el tornillo. Frecuentemente se consigue aflojar el elemento de fijación al menos un poco, y eso ya basta para que puedas sujetarlo con alicates y extraerlo completamente.

Pero atención a un detalle importante: el calentamiento intenso puede dañar el material circundante, especialmente cuando trabajas con madera, plástico o superficies lacadas. Por tanto, trabaja con delicadeza y rapidez.

Por qué funcionan estos métodos

Ambos trucos operan sobre el mismo fundamento: la creación de un nuevo agarre donde el original falló. Tanto la goma como el estaño complementan el material faltante en la ranura y permiten a la herramienta transferir fuerza suficiente.

Es importante no exagerar con la fuerza aplicada. Si el tornillo sigue sin ceder, mejor prueba el segundo método o combina ambos procedimientos: por ejemplo, utiliza la goma elástica incluso después de aplicar el estaño para obtener un resultado aún mejor.

Sin perforaciones y sin deterioros

La mayor ventaja de ambos métodos es la protección del material. No necesitas taladrar, usar herramientas destructivas ni llamar a un profesional.

Especialmente en muebles o superficies decorativas este enfoque resulta ideal: preservas la estética y funcionalidad sin necesidad de reparar nada posteriormente.

Los residuos de estaño tras finalizar se eliminan fácilmente de forma mecánica, la goma simplemente la desechas. Todo el proceso toma unos pocos minutos y te ahorra muchísimos nervios además de dinero.

Author

  • Marta Riumbau es una influencer española que publica contenido sobre vida diaria, relaciones y desarrollo personal con un enfoque cercano.

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