Carne de ternera estofada en salsa especiada: el plato perfecto para días helados
Cuando el frío arrecia en el exterior y el cuerpo pide comida caliente, este contundente guiso con salsa de tomate y pimiento especiada es la respuesta perfecta. Su elaboración resulta sorprendentemente sencilla y el resultado merece cada minuto: carne tierna que se deshace al contacto del tenedor y una salsa espesa con garbanzos y hierbas aromáticas que te saciará y reconfortará por igual.
Durante la cocción, toda la casa se impregna del aroma del ajo, el pimiento y el tomate. La gran ventaja es que este plato no requiere prisa alguna: hierve lentamente en el fogón mientras tú te ocupas de otras cosas. Además, las raciones rinden perfectamente para dos jornadas completas.
Ingredientes necesarios para la elaboración
La base consiste en un kilogramo de carne de ternera de cabeza, preferiblemente cortada en dados. En la carnicería puedes solicitar carrilleras de ternera o morcillo, ambas piezas se ablandan maravillosamente tras un estofado prolongado y ofrecen un sabor excepcional.
Listado completo de ingredientes:
- 1 kg de carrilleras de ternera o carne de cabeza (cortada en dados)
- 7 dientes de ajo
- 2 guindillas verdes frescas
- 1 pimiento rojo (cortado en tiras)
- 1 lata de garbanzos cocidos
- 3-4 guindillas rojas secas pequeñas
- medio manojo de cilantro fresco (o perejil como alternativa)
- un trozo de apio
- 1 zanahoria
- 1 cebolla
- 1 cucharada de concentrado de tomate
- 3 cucharadas de pimentón dulce en aceite (o sustitúyelo por pimentón común más aceite)
- media cucharadita de sal
- 1 cucharadita de comino
- 3 hojas de laurel
- una pizca de pimienta de Jamaica
- 1 cucharada de chile triturado
- un cuarto de taza de aceite de girasol
- 3 tazas de caldo de ternera casero
Proceso de preparación paso a paso
La primera fase resulta fundamental para conseguir una salsa limpia y transparente. Coloca la carne en una olla con agua hirviendo y déjala hervir brevemente para que se forme espuma. Luego escúrrela y aclárala con agua fría: de este modo eliminarás las proteínas sobrantes que enturbian la salsa.
Elaboración del caldo base
En una olla limpia vierte agua fresca hasta aproximadamente la mitad de su capacidad. Cuando comience a hervir, incorpora el apio picado, la zanahoria, la cebolla, las hojas de laurel y la pimienta de Jamaica. Añade la carne aclarada y cuece a fuego medio durante aproximadamente hora y media, hasta que la carne esté tierna.
Una vez cocida, retira la carne y guarda cuidadosamente el líquido resultante: este será tu caldo, que utilizarás para la salsa final. No lo sales en exceso, las especias las incorporarás más adelante.
Montaje de la salsa especiada
En una cazuela amplia calienta el aceite de girasol e incorpora los dientes de ajo pelados, las guindillas verdes y las tiras de pimiento rojo. Deja que se sofría brevemente a fuego medio para que liberen todos sus aromas característicos.
Agrega el concentrado de tomate, el pimentón dulce en aceite, el comino, el chile triturado y la sal. Mezcla todo minuciosamente y permite que la mezcla burbujee unos instantes hasta que desprenda un aroma intenso y apetecible.
Incorpora los garbanzos escurridos, vierte el caldo preparado previamente y remueve bien. Devuelve la carne cocida a la cazuela y deja que el conjunto se estofé lentamente durante otra hora completa. Si la salsa espesa demasiado, añade gradualmente un poco de agua caliente.
Presentación y servicio del plato
Sirve este plato terminado acompañado de pan fresco, arroz o cuscús: la salsa es tan deliciosa que no deberías dejar ni una gota en el plato. Espolvorea por encima cilantro o perejil recién picado para darle el toque final.
Este guiso sabe incluso mejor al día siguiente, cuando la salsa ha reposado y la carne se ha impregnado completamente de todas las especias. Simplemente recalienta en el fogón y tendrás un almuerzo listo sin esfuerzo adicional.
Consejos prácticos finales
Si disfrutas de los platos más picantes, no dudes en añadir guindillas adicionales. Por el contrario, para un sabor más suave puedes reducir la cantidad o utilizar únicamente pimentón dulce. Los garbanzos pueden sustituirse por alubias o prescindir de ellos completamente, añadiendo en su lugar patatas cortadas en dados.
La carne de cabeza de ternera no es la más habitual, pero vale la pena probarla: resulta muy jugosa y tras un estofado prolongado se deshace literalmente. Los carniceros suelen ofrecerla con agrado, ya que no se trata de una pieza especialmente demandada ni sobrevalorada.













